La historia e identidad del baile latino

La historia e identidad del baile latino

Descubre más sobre los ritmos latinos que son parte importante de tu propia identidad.


Hay algo en los ritmos latinos que te impulsa a menear las caderas, a mover los brazos y a darle a los pies sin parar. Hay algo en los ritmos latinos que te hace bailar, ¡cada vez que los escuchas!

Para los latinos en Estados Unidos, es usual que los ritmos como la salsa y el merengue – dos de los más populares y difundidos – sean los que los pongan a bailar. Pero dependiendo de tus raíces culturales, también puede ser que te encuentres bailando al ritmo de la cumbia, el tango, la bachata o la samba.

Tus preferencias musicales son parte de tu identidad, son una mezcla única e interesante de ti, de tu familia y de tu crianza.

El baile latino: una herencia tri-cultural

A pesar de las asociaciones culturales, los orígenes del baile latino son solo parcialmente latinos, por lo menos en el sentido geográfico. Lo que hoy en día se conoce como el baile latino, tiene sus orígenes en las culturas indígenas, europeas y africanas.

Es muy probable que los exploradores europeos se hayan sorprendido mucho al ver por primera vez los bailes indígenas. En el siglo XVI, en los bailes de clase alta de la sociedad europea se prohibía que hombres y mujeres se tocasen; pero cuando llegaron al continente, los conquistadores se adaptaron rápidamente, e incorporaron los estilos de baile nativos a sus bailes tradicionales europeos.

Las tradiciones indígenas aportaron al género bailar en pareja y el contar una historia; la influencia europea contribuyó con ritmos melódicos y pasos medidos más cortos, mientras que los esclavos africanos agregaron sus propios elementos a los ritmos del nuevo mundo: la improvisación, los pasos con el pie entero, en lugar de usar solo el talón o los dedos, una postura más relajada y movimientos aislados, como por ejemplo el torso rígido en contraste con el famoso movimiento de las caderas latinas.

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La formalización del género

Con el tiempo, el baile latino se expandió y se desarrolló de diferentes formas, dependiendo de la región. Ya conoces las raíces: el tango es esencialmente argentino; el merengue es el dominio de los dominicanos; Colombia declara como suya la cumbia; los cubanos el mambo y el bolero; y la salsa es del Caribe.

A mediados de los años 1800, el baile latino se había modificado en géneros muy marcados regionalmente, influenciado por los bailes formales de Europa como el vals. En cada caso, la música – compuesta por los ritmos y los instrumentos – moldeó los pasos en una cierta velocidad y dirección, así como también le dio personalidad al baile – haciéndolo más rápido y energético o más lento y sensual.

El baile como identidad

Más de 150 años después de formalizarse, el baile y la música latina han transcendido las fronteras regionales y se han incorporado a la cultura mundial: Hollywood ha hecho el baile protagonista en sus películas y popular en programas de televisión. Tu clase de ejercicios pone a todo volumen los éxitos de la música latina de ayer y de hoy. Y el reggaetón, a pesar de tu consternación, se adueñó de la radio.

Aunque ahora a muchos estadounidenses les gustan los ritmos latinos, para ti son mucho más que una moda. Son parte de tu legado, de tu familia y de tus primeros recuerdos.

Para muchos latinos, los bailes de sus abuelos y tatarabuelos, forman uno de los enlaces más tangibles con sus propias raíces, ellos te llenan de alegría, de recuerdos y de orgullo. Son parte de quien eres. Y con eso solo queda una cosa por hacer: ¡Bailar!

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