Iníciate como mentora

Iníciate como mentora

Aprovecha la oportunidad para retribuir ayudando a otras con estos consejos.


Piensa en los últimos 10, 15 años – has llegado lejos en tu vida y en tu carrera, y has aprendido mucho por el camino. Tal vez en tu vida has contado con personas que te han guiado en todo esto, pero también es muy posible que hayas tenido que hacerlo sola, navegando por tu propio camino. Cualquiera sea el caso, contar con un adulto, además de tus padres, que te ofrezca su guía y sea un buen modelo a imitar, puede ser de muchísimo beneficio. Ahí es cuando aparece en escena la relación mentora-aprendiz. Ya se trate de una joven estudiante o de alguien que busca seguir tu trayectoria profesional, es una excelente manera de compartir tus conocimientos y de marcar una diferencia en la vida de alguien. Tú puedes ser la persona a quien ellas acudan en confianza con sus desafíos, quien les ayude a aprender nuevas habilidades, y les ofrezca su guía y experiencia. Además, ¡te vas a divertir en el proceso!

Ahora que ya has encontrado un aprendiz, ¿qué deberías hacer? Bueno, para empezar, esfuérzate por establecer una buena conexión. Descubre qué le interesa a tu aprendiz. Comprometerte con una actividad que él o ella disfrute es un excelente telón de fondo para conversaciones productivas. Te facilitará la discusión sin que tengas que preocuparte por los silencios y ayudará a que la relación fluya naturalmente – sin forzarla. Simplemente elige un lugar que invite a conversar; ya sabes, evita el cine. Y no tengas miedo de expandir los horizontes de la experiencia de tu aprendiz (llevar a alguien del campo a la ciudad o a alguien de la ciudad a la naturaleza, probar una comida diferente, etc.), especialmente una vez que la relación ha crecido y ya tienen un buen nivel de confianza y entendimiento mutuo. Después de todo, tú le ayudarás a aprender y a crecer.

Aquí hay algunas ideas para ayudarte a comenzar:

1. Recorre la ciudad

No tiene por que parecerse a una excursión de la escuela. Tómalo más bien como un día de salida entre amigas – hasta podrías considerar invitarlas a ellas también. Los museos a menudo ofrecen entradas gratuitas o con descuento, y ofrecen también mucho de qué conversar y aprender mientras los recorres. Salgan a ver vidrieras. Vayan a pintarse las uñas. Es la excusa perfecta para ir al centro o a una ciudad cercana, visitar ese lugar al que siempre quisiste ir, e incorporar tiempo cultural en tu agenda ajetreada.

2. Tiempo de aprender

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Vayan a una clase de cocina, una clase de pintura, de jardinería, o de fotografía – la que quieran. Aprender algo nuevo juntas mejora los lazos, y agrega puntos a tu favor si eliges una actividad que tu aprendiz no habría conocido de otra manera. Si prefieres algo menos formal, puedes cocinar, hacer algo de jardinería o compartir alguna otra actividad con tu aprendiz en tu casa. Puede ser que tengas que limpiar un poco más, pero también contarás con un par extra de manos para hacerlo.

3. Mantente en contacto

Las agendas ocupadas pueden limitar la frecuencia del valioso tiempo cara a cara (una aclaración vital: asegúrate de conversar y definir expectativas de antemano con tu aprendiz, de modo que puedas visualizar una rutina que sea satisfactoria y beneficiosa para ambas), pero esto no significa que no puedan mantenerse en comunicación. Planifiquen llamadas telefónicas regulares, lean un libro que les gustaría discutir juntas en un almuerzo, escríbanse con preguntas, ideas y artículos. Incluso escríbanse cartas a mano. Hasta puedes intentar hacer tu propia papelería y sellos para usar en tu correspondencia. Estas medidas simples y fáciles aportarán mucho a la construcción de una relación mentora-aprendiz con confianza y permanencia.

4. Den una caminata.

Pónganse en movimiento, ya sea dando un paseo por un parque o por el bosque. Caminar mientras uno conversa y/o piensa ha demostrado ser una fuente de ideas creativas, además de los beneficios generales de hacer ejercicio y de las actividades al aire libre. ¿Por qué no compartir eso?

5. El A, B, C del dinero

¿Recuerdas que en la escuela aprendimos mucho sobre álgebra y muy poco o nada acerca de cosas como abrir una cuenta bancaria, calcular nuestros impuestos, presupuestar o mantener un buen crédito? Bueno, eso no ha cambiado. Además de esos fundamentos financieros, seguro que también tienes algunos trucos para ahorrar dinero que ellas pueden no haber considerado – comprar al por mayor, recortar cupones de ofertas, o desarrollar alguna habilidad útil como coser o tejer. Aprender a coser un botón puede evitar que ella tenga que abandonar por completo esa blusa.

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