Más sabor con Mofongo

Más sabor con Mofongo

Lleva tu paladar de paseo por uno de los platos de fusión originales en el mundo.


Quiero que te imagines degustando un bocado del plato más apetitoso, más delicioso, más inconmensurable que jamás hayas probado. Ya sabes, ese plato especial que sabe a cielo envuelto en un abrazo.

Ahora, quiero que te imagines tomando un bocado de algo aún mejor. Un plato que combina los sabores más intensos y maravillosos con las texturas más intrigantes y disfrutables. Un plato que resuena con ecos de alegría, cultura y bienestar. Un plato llamado mofongo.

O, como me gusta llamarlo, mmmofongo.

Para los que aún no lo conocen, el mofongo pude sonar a típica comida latina: plátanos verdes fritos, un montón de ajo, chicharrón y un poco de salsa. Claro, suena delicioso, pero no es lo suficientemente llamativo para hacerte pensar de inmediato ¡LO QUIERO YA!”

Pero es que realmente debes probarlo. Lo explico así de claro: no has vivido de verdad hasta que tus papilas gustativas hayan degustado el mofongo.

Una breve historia
Como gran parte de la cocina latina, el mofongo es uno de los platos de fusión originales del mundo. Antes de que fuera popular la cocina fusión, este deleite puertorriqueño combinaba las tradiciones culinarias africanas con ingredientes caribeños y sabores españoles.

Pero comencemos por el principio – antes de los conquistadores, antes de la esclavitud, aún antes de que Puerto Rico fuera Puerto Rico. Antes de que la esclavitud trajera la influencia africana a las aguas caribeñas, la gente de África Central y Occidental estaba usando vegetales con almidón – mayormente la yuca, el ñame y los plátanos – como una base espesa, tipo papilla, para otros platos.

Cuando esos mismos africanos fueron desplazados por la fuerza al Nuevo Mundo para ser esclavos, sus tradiciones culturales y culinarias viajaron con ellos. Hoy en día, el mofongo – similar al fufu de plátano cubano y al mangú dominicano – permanece profundamente arraigado en África, a través de una herencia de plátanos verdes.

Una vez hervidos y hechos puré – igual que hace siglos y en otro continente – esta mezcla de plátano se agrega a un sofrito caribeño y a una salsa de ajo y aceite de oliva al estilo español. En otras palabras, es el Puerto Rico criollo en un solo plato.

Más que la suma de sus partes
Con un legado tan rico e importante y con ingredientes tan deliciosos y reconfortantes, el mofongo, de alguna manera, es más que solo un plato exquisito. Algo mágico sucede durante su preparación – ¡apostamos a que la magia tiene algo que ver con los chicharrones frescos! – que convierte unos plátanos, carne de cerdo y ajo en un intenso, tremendamente sabroso y vigorizante banquete al que llamamos mofongo.

¡Y qué verdadero festín! Para los puertorriqueños, ninguna celebración o fiesta está completa sin mofongo. Bañado en una deliciosa salsa, este plato se puede comer solo o cubierto con camarones, carne de res o en realidad cualquier delicia que elijas. Eso sí, créenos, el mofongo es una delicadeza latina que simplemente tienes que probar por tí misma.

Mi lema: abre la boca y mete el mofongo. Disfruta del éxtasis que sigue.

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Mofongo (sirve 2-4)

Ingredientes:
4 plátanos verdes
½-1 libra de chicharrón (panceta de cerdo)
8-12 dientes de ajo, bien machacados
4 cucharaditas de aceite de oliva
2 tazas de aceite, para freír

Instrucciones:

1. En una cacerola honda, comienza calentando el aceite vegetal. Está listo cuando empiezan a subir burbujas pequeñas

2. Quítale la cáscara a los plátanos y córtalos en trozos de una pulgada. Lentamente coloca los trozos en el aceite y cocínalos hasta que tomen un color marrón dorado. Sácalos y colócalos sobre toallas de cocina para eliminar el exceso de aceite. Déjalos enfriar.

3. Ahora pasamos a la panceta de cerdo. Pon el agua a hervir, échale un buen chorro de vinagre blanco (esto ayudará a que los chicharrones queden bien crujientes). Del lado de la carne cruda que tiene la grasa, haz cortes siguiendo un patrón cuadriculado. Luego, hiérvelos a fuego lento durante 20 minutos.

4. Después de los 20 minutos, retira y escúrrelos. Sécalos con palmaditas. Ahora, corta los chicharrones en tiras de una pulgada de ancho. Con la grasa hacia abajo, haz cortes profundos cada pulgada, teniendo cuidado que el corte no traspase toda la grasa. Como resultado tendrás tiras de una pulgada marcadas en cubos.

5. Fríe estas tiras por unos 4 minutos, hasta que estén bien crujientes. Escurre sobre un bastidor o una toalla de papel. Espolvoréalas ligeramente con sal y ponlas en el horno a 200°F/100°C) durante 20 minutos. Esto se hace para mantenerlas crujientes mientras continuas con la receta.

6. En una sartén, calienta el aceite de oliva. Pica el ajo y agrégalo al aceite. No dejes que se frían los ajos o que lleguen a dorarse. (La idea es sólo cocinar ligeramente el ajo, permitiendo que le dé sabor al aceite de oliva). Echa un poco de sal. Usa una cuchara de madera para triturar el ajo en el aceite de oliva y liberar los sabores. Retíralo del calor.

7. Saca los chicharrones del horno y pícalos finamente.

8. Con un mortero, machaca ligeramente los plátanos fritos (que ahora están a temperatura ambiente). Deben ser pegajosos sin estar completamente hechos puré. A continuación, agrega los chicharrones y un poco de salsa de ajo y aceite de oliva. Cuando la mezcla forme una bola, échalo en un plato. ¡A disfrutar! (O cubrirlo con los ingredientes que quieras)

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